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Hombre Lobo #240 con Hugo Lobo

Programa nro 240 en 13 años de historia radial. Hugo Lobo es Hombre Lobo, todos los martes a las 22 horas sale la luna llena en Atomika.

Escuchá y volvé a escuchar el programa completo del 8 de mayo 2018 desde la guarida:

 

 

 

 

 

Nota del recuerdo…

radar

DOMINGO, 2 DE OCTUBRE DE 2011

ENTREVISTAS > HUGO LOBO: EL PADRE DE DANCING MOOD CELEBRA LOS 50 AÑOS DEL SKA

Danza con Lobo

¿Qué tiene que ver esta leyenda zen con Hugo Lobo, el trompetista más inquieto del mundo, el hombre de mil vidas cuyo aspecto –ropas deportivas, gorra, chiva, piercing– responde más al estereotipo del cumbiero suburbano que al del laborioso director del combo vintage que conduce con mano de hierro? Un tipo clase 79 que mete miedo desde su metro noventa, pero que al cabo de un rato deja relucir la ternura dura de los callejeros. Un músico, en fin, que se quemó las pestañas en conservatorios y clases particulares y que hoy es capaz de escribir arreglos sinfónicos para Dancing Mood en una extraña mélange expansiva donde conviven los 50 años de ska jamaiquino y sus derivados con Henry Mancini, Duke Ellington, Charlie Parker, Mimi Maura, Viejas Locas, The Carpenters y mucho más.

¿Y la historia zen? Hugo Lobo tomó clases con el prestigioso Américo Belloto durante tres años, y las clases consistían en tocar alternativamente una misma nota. “Américo daba sus clases en un negocio, en una galería… Me decía: ‘Tocá un sol’ y se iba. Yo de pronto lo veía por un espejo, que conversaba con un amigo. El escuchaba lo que yo tocaba, pero parecía que no me daba bola. Regresaba y me decía: ‘Seguí con la misma nota, pero con esta boquilla’. Y desaparecía de nuevo. Al rato volvía y me decía: ‘Terminó la clase, es tanta plata, hasta la próxima’. Estuve seis meses así, sentía que me estaba robando el dinero. Un día me planté y le dije que estaba harto, que quería tocar algo. ‘Ah, ¿querés tocar algo? Vení’. Agarró su trompeta, buscó unas partituras de un dueto barroco que eran un quilombo, imposibles de leer… Al tercer compás me perdí. ‘¿Ves? No sabés tocar… Seguí con la notita ésa’. En el momento lo odié, pero fue una gran enseñanza. Belloto no estaba loco, es todo un concepto de aprendizaje de la trompeta, que es un instrumento muy especial, muy complejo. El conservatorio me dio disciplina y técnica, pero también aprendí mucho con mis clases particulares. La idea es: no vas a clavarla nunca en el ángulo si primero no le das a la pelota contra la pared con la derecha, con la izquierda, con tres dedos…”

https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-7364-2011-10-02.html

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